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Respeto y uso de los puentes y pasos peatonales

Carminia, la ardilla apurada

Tag: Cuentos.

Carminia es una ardilla que va siempre muy apurada. Con sus pequeñas patitas corre de un lado a otro, presurosa por juntar nueces para el invierno. Al ser tan pequeña, Carminia debe cuidarse de carros, camiones o personas que puedan tropezar con ella en el camino. Al terminar el otoño, Carminia sabía que debía cruzar al otro lado de su calle , pues podría encontrar muchas nueces en el parque vecino. Por ello, tomó su bolso y utilizó el camino que las personas toman para cruzar de una calle a otra: el puente
peatonal.

Mientras subía, se cansaba mucho ya que habían ¡más de 30 escalones! Pero felizmente pudo llegar a su destino sana y salva. Carminia tomó muchas nueces, pero en el camino se distrajo y vio que el puente ahora le quedaba unos pasos más lejos para cruzar la calle de vuelta a casa. Y con ello pensó: “Qué flojera subir esas escaleras, mejor cruzo por debajo del puente. Total, soy tan ágil y rápida que puedo esquivar los autos”. Y así lo hizo Carminia, tomó valor y empezó a cruzar la calle sin utilizar el puente peatonal. En medio de la pista, se dio cuenta de que los autos, camiones y motos eran mucho más rápidos de lo que pensó y que casi no podía esquivarlos; se sentía tan asustada que tuvo que soltar todas sus nueces para llegar a salvo a su casa.

Ya desde las alturas de su árbol, miraba sus nueces rotas y aplastadas por los autos en medio de la pista, arrepintiéndose de no haber cruzado por el puente peatonal. “Al terminar el siguiente otoño, me aseguraré de ir y venir por el puente peatonal. No importa cuánto me canse o qué tan lejos esté” dijo.

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